Pocas decisiones de salud generan tantas dudas. Durante años se habló de la terapia hormonal como algo peligroso, y hoy sabemos que el balance depende mucho de a quién, cuándo y cómo se indica. Te explico los beneficios y los riesgos reales para que puedas decidir con información.
Qué es la terapia hormonal en la menopausia (terapia hormonal sustitutiva)
Consiste en aportar estrógenos para compensar la bajada hormonal de esta etapa. Si conservas el útero, se añade progesterona o un progestágeno para proteger el endometrio. Si te han extirpado el útero, basta con estrógeno.
Concepto que describe el periodo en el que el balance entre beneficios y riesgos de la terapia hormonal suele ser más favorable: en mujeres sanas menores de 60 años o en los primeros 10 años tras la menopausia. Iniciarla más tarde no está prohibido, pero exige una valoración más cuidadosa.
Este concepto explica buena parte de la confusión histórica. El estudio WHI, que generó gran alarma, incluyó sobre todo mujeres de más edad y alejadas de su menopausia, con un preparado oral concreto. Los análisis posteriores mostraron que el perfil de riesgo era distinto en mujeres más jóvenes y sintomáticas.
Beneficios de la terapia hormonal en la menopausia
Los beneficios mejor demostrados son estos:
- Sofocos y sudores nocturnos. Es el tratamiento más eficaz para reducir su frecuencia e intensidad.
- Sueño. Al disminuir los sudores nocturnos suele mejorar el descanso.
- Síntomas genitourinarios. Mejora la sequedad vaginal, el escozor y el dolor en las relaciones. Si solo hay síntomas locales, se prefiere el tratamiento vaginal.
- Hueso. Previene la pérdida de masa ósea y reduce el riesgo de fracturas osteoporóticas mientras se usa.
- Ánimo y calidad de vida, especialmente cuando los síntomas de la transición afectan al humor o la concentración.
- Menopausia precoz. En mujeres con insuficiencia ovárica prematura, salvo contraindicación, se recomienda al menos hasta la edad habitual de la menopausia.
La terapia hormonal no está indicada para prevenir enfermedades cardiovasculares ni demencia en mujeres sin síntomas, ni como tratamiento para adelgazar.
Riesgos de la terapia hormonal en la menopausia
Los riesgos existen, pero no son iguales para todas. Dependen de tu edad, de tus antecedentes, de la vía de administración, del tipo de progestágeno y del tiempo de uso.
| Riesgo | De qué depende | Cómo se reduce |
|---|---|---|
| Trombosis venosa | Vía oral, edad, obesidad | Vía transdérmica |
| Ictus | Edad y vía oral | Iniciar antes de los 60 |
| Cáncer de mama | Pauta combinada y duración | Revisión anual y cribado |
| Cáncer de endometrio | Estrógeno solo con útero | Añadir progestágeno |
| Enfermedad de la vesícula | Vía oral | Vía transdérmica |
Cáncer de mama
Con estrógeno y progestágeno combinados se ha descrito un aumento pequeño del riesgo, que aumenta con los años de uso y disminuye tras suspender el tratamiento. Con estrógeno solo, en mujeres sin útero, el aumento es mínimo o no se observa. Algunos datos sugieren que la progesterona micronizada podría tener un perfil más favorable que otros progestágenos, aunque la evidencia aún no es definitiva.
Trombosis e ictus
Los estrógenos por vía oral aumentan el riesgo de trombosis venosa, porque pasan por el hígado y modifican los factores de coagulación. La vía transdérmica, con parches o gel, no parece aumentar este riesgo de forma relevante. Te explico las diferencias entre vías en estrógenos en la menopausia.
Quién no debería usar terapia hormonal
En general, la terapia hormonal sistémica no se recomienda si tienes o has tenido:
- Cáncer de mama u otro tumor dependiente de hormonas.
- Trombosis venosa o embolia pulmonar, salvo valoración especializada.
- Infarto de miocardio o ictus.
- Enfermedad hepática activa.
- Sangrado vaginal no estudiado.
Hay otras situaciones, como la migraña con aura, la hipertensión o el sobrepeso, en las que se puede valorar con precauciones, eligiendo la vía y el preparado adecuados. Si la terapia hormonal no es para ti, hay alternativas que detallo en tratamientos para la menopausia sin hormonas.
Cómo se decide y se revisa el tratamiento
La decisión es compartida y se basa en varios pasos:
- Historia clínica detallada, con antecedentes personales y familiares.
- Exploración ginecológica y revisión de cribados, como la mamografía.
- Valoración de tus síntomas y de tus preferencias.
- Elección del tipo de hormona, la vía y la pauta más adecuados para ti.
- Revisión a los pocos meses y, después, al menos una vez al año.
No existe una fecha de retirada igual para todas. Se mantiene mientras el balance siga siendo favorable, revisándolo periódicamente. Si te preguntas qué diferencia hay entre los preparados convencionales y los llamados bioidénticos, lo explico en hormonas bioidénticas.
Cuándo consultar con tu ginecóloga
Te recomiendo consultar si los síntomas de la menopausia afectan a tu descanso, a tu ánimo o a tu vida sexual, si tienes una menopausia precoz o si ya usas terapia hormonal y quieres revisar si sigue siendo adecuada. En la consulta de terapia hormonal en la menopausia valoramos tu caso en detalle, dentro de un abordaje global de la consulta de menopausia.
Atiendo en consulta privada y presencial en Logroño y en Calahorra. Puedes conocer la formación de la Dra. Patricia Díaz Ortega en salud hormonal o solicitar cita.
Preguntas frecuentes sobre la terapia hormonal en la menopausia
Con estrógeno y progestágeno combinados se ha descrito un pequeño aumento del riesgo de cáncer de mama, que depende de la duración. Con estrógeno solo en mujeres sin útero el aumento es mínimo o no se observa. El estrógeno sin progestágeno en mujeres con útero aumenta el riesgo de cáncer de endometrio, por eso se combinan.
El balance suele ser más favorable en mujeres sanas menores de 60 años o en los primeros 10 años tras la menopausia. Empezar más tarde no está prohibido, pero requiere una valoración más cuidadosa de los riesgos.
La vía transdérmica, con parches o gel, no parece aumentar el riesgo de trombosis venosa de forma relevante, a diferencia de la vía oral. Por eso suele preferirse en mujeres con ciertos factores de riesgo, como obesidad o migraña.
Algunos síntomas, como los sofocos, pueden reaparecer. La protección ósea desaparece de forma progresiva. La retirada se planifica contigo y puede hacerse de forma gradual.
Previene la pérdida ósea y las fracturas mientras se usa, pero no se recomienda para prevenir enfermedad cardiovascular ni demencia en mujeres sin síntomas. Su indicación principal es el alivio de los síntomas.
Fuentes: The Menopause Society (antes NAMS), documento de posicionamiento sobre terapia hormonal; AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia); NICE, guía de diagnóstico y manejo de la menopausia; SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia); AEMPS.
